Intraemprendiento, “Lean Startups”, internet de la cosas… son palabras cada vez más escuchadas en el ámbito laboral. Para poner un poco de luz a estos términos y comprender el porqué de su cada vez más extendido uso, la semana pasada contamos en la sede central de Madrid con la presencia de Néstor Guerra, uno de los expertos más reconocidos en el ámbito de las startups. Néstor es CEO y cofundador de IEC, startup dedicada al desarrollo de soluciones para smart cities, profesor de Business Design & Lean Startup en la Escuela de Organización Industrial EOI en Postgrados, MBAs e in-Company y Profesor de Innovación y Lean Startup en h2i Institute.

– Una vez asimilado el concepto startups resulta que aparece otro término, lean startups, del que usted es uno de sus principales exponentes. ¿Podría bajarnos al terreno este anglicismo?

Lean startup no deja de ser un proceso formal para intentar resolver o validar los modelos de negocio. Se basa principalmente en el conocimiento validado en la experimentación e integración con el cliente. En el fondo, es un marco de metodologías, que contempla a su vez diferentes metodologías, que permite a una startups ser lo más adaptativa posible a la hora de encontrar el producto que encaje en el mercado.

Es verdad que este tipo de anglicismos surge principalmente del contexto de las startups y en el fondo, la palabra “lean” la pone el autor de la propia definición, un americano llamado Eric Ries, un emprendedor en serie. Tiene un libro, “El método Lean Startups”, en el que explica cómo las startups utilizan el desarrollo de cliente, el desarrollo ágil y diseño de modelos de negocio para poder desarrollar este marco de metodología. En el fondo, “Lean Startups” es la suma de estas tres metodologías.

En síntesis, lo que propone es intentar validar tu producto en el mercado lo antes posible a través de la experimentación. Yo tengo la idea de un producto, el producto lo convierto en un modelo de negocio y que lo describo con una herramienta llamada el lienzo del modelo de negocio. Esta herramienta me ayuda a identificar las hipótesis más arriesgadas en el producto y esas hipótesis las llevo a hacer experimentos. Esos experimentos les llamamos MVP (Productos mínimos viables) y a partir de lo que descubra y lo que aprenda voy ajustando o cambiando en el modelo o en el producto. Así que “Lean Startups” lo que intenta resolver es eliminar el desperdicio de un producto que no quiera nadie. Por eso la palabra “Lean”. Desarrollar productos que los clientes realmente quieran y deseen.

– Son ya muchos, y cada vez más, los casos de recién llegados emprendedores, con escasos recursos de partida y muchas ganas, que han sido capaces de poner patas arriba los modelos de negocio de gigantes empresariales que parecían imbatibles. ¿Qué cuestiones se tiene que plantear una gran empresa hoy en día para no caer en el anacronismo?

Hay tres indicadores que demuestran que esto que comenta va a ir a peor. El primero es que la tecnología cada vez es más democrática, más barata y más “commodity”. Eso quiere decir que la tecnología llega a manos de mucha gente muy rápido. Y hay muchas tecnologías que están creando contextos que jamás habíamos vivido. Ahí es donde surgen no sólo nuevos productos si no también nuevos modelos de negocio. Tecnologías como blockchain, como el internet de la cosas, inteligencia artificial, realidad aumentada… Son capaces de crear cosas que hasta ahora no estábamos viendo.

El segundo “problema” para las grandes compañías es que estamos ante la generación mejor formada de la historia de la humanidad. Todos los emprendedores del mundo están a un click de poder conocer desarrollo, tecnología y estrategia del mismo nivel que tiene el equipo de management de cualquier multinacional. Hoy en día la formación no es un valor diferencial.

Y el tercero es que las sociedades de diferentes partes del mundo apoyan a los emprendedores como base para crear más riqueza en los países. Esos mismos emprendedores son los que van a matar muchos de los negocios tradicionales de esas sociedades.

Lo que tienen que hacer las grandes compañías es empezar a pensar como “startups”. Una gran compañía ejecuta un modelo de negocio conocido, una startups está buscando un nuevo modelo de negocio. Así que lo que empieza a surgir es un fenómeno llamado “intraemprendimiento”. Es decir, los empleados empiezan a coger capacidades para poder desarrollar ellos mismos nuevos productos y servicios. Y también las grandes corporaciones empiezan a acercarse a las startups buscando nuevas ideas y soluciones.

Estamos ante un contexto muy interesante en el que las compañías se acercan a las startups y desarrollan habilidades como las startups para que los propios empleados desarrollen habilidades. Esto crea un contexto idóneo para que empiecen a innovar y buscar nuevas oportunidades.

Así que el gran problema para las compañías es ese cambio cultural. La de adaptarse ya no sólo a la transformación digital, si no a la transformación sistemática en la que la tecnología obliga adaptarse de una forma más rápida y eficaz. No es cuestión de tener miedo porque una startups te quite negocio si no de acercarte a ellas en búsqueda de soluciones.

– ¿Por qué las grandes ideas rara vez salen de las grandes compañías?

Es porque las grandes compañías centran todos sus recursos al modelo de negocio actual. La excelencia operativa, que es la gran moda de los años ochenta y noventa, lo que hacía era orientar a los managers a ser lo más eficaces y óptimos posibles en sus procesos. Es decir, crear procesos de un modelo de negocio conocido para que no hubiera ningún tipo de excedente o desperdicio en la creación de valor. Eso ha hecho que las compañías se reduzcan al mínimo necesario para crear el máximo valor a los clientes. Así que cualquier cosa que esté fuera de este modelo de negocio no encontraría recursos y la excelencia operativa lo eliminaría ya que a priori, en el corto plazo, no crearía valor.

Así que el peor sitio para crear un negocio es hacerlo en un sitio donde hay un negocio que funciona. Necesitamos que las compañías, además de ejecutar el modelo de negocio actual, que nos da de comer y paga las nóminas de hoy en día, también desarrollen habilidades para explorar otros modelos que permitan encontrar al cliente de mañana.

– ¿Hay últimamente en España una burbuja de emprendedores y startups?

La burbuja de emprendedores es evidente. Es verdad que partíamos de muy abajo. España era uno de los países de Europa que menos actividad emprendedora tenía. Es verdad que en los últimos diez años ha habido un crecimiento exponencial. Posiblemente de la crisis financiera, inmobiliaria y el intento de los políticos de crear tejido empresarial ha salido un emprendimiento empresarial de baja calidad y sin coherencia. No es bueno hablar de burbuja en el emprendimiento porque los países se nutren precisamente de esa innovación empresarial pero sí que es verdad que podemos decir que hay mucha startups inflada de manera artificial. Gente que no tiene formación de emprendimiento y eso puede crear burbuja.

Es bueno que se creen negocios, pero también es bueno que se creen negocios de calidad y en España ha habido pocos en este sentido. Ahí es donde podemos decir que hay algo de burbuja. Lo bueno que tienen las burbujas es que acaban corrigiéndose y ahora parece que se está produciendo. Ojo! es importante que se apuesta por el emprendimiento y por ecosistemas de calidad que permitan crear negocios reales.

– ¿Es el negocio del retail alimentario, tradicional por definición, uno de los segmentos donde más recorrido tiene todavía la tecnología y la digitalización? ¿Por qué?

Sin lugar a dudas. Todos los sectores están cambiando y el retail no es ajeno a este cambio. Es verdad que los negocios B2C, donde el consumidor cambia constantemente, hace variar mucho su hábito de consumo. Con respecto a la tecnología seguro que blockchain cambiará la logística y la distribución e incluso la interacción con clientes y los créditos. La inteligencia artificial también va a ser un cambio sustancial. Un buen ejemplo es lo que está haciendo Amazon Go en sus tiendas, en las que elimina el momento de colas en las cajas para pagar después. Sistemas de reconocimiento por patrones, sensorización, impresiones en 3D, realidad aumentada… El retail está expuesto a mucha tecnología y no es un sector que cambia de manera lenta. No sólo en el consumidor online si no también en el modelo offline, donde la tecnología puede mejorar mucho la experiencia.

El retailer, por su exposición directa al cliente y por su necesidad de ser competitivo, está expuesto a cambios profundos.

– Una multinacional como DIA, con más de 35 años de actividad y presente en cinco países ¿Qué puede aprender de la experiencia startups?

Su capacidad adaptativa y ágil de encontrar nuevos modelos de negocio con tecnologías actuales. Puede aprender de cómo las startups crean esos modelos, colaborando o llevarse esta cultura dentro de su propia corporación. En los próximos años va a ver un crecimiento sistemático y significativo que va a afectar mucho a un negocio como DIA. Es una oportunidad enorme y creo que esta compañía, que está apostando por la innovación e interprendimiento, puede acercarse mucho a las startups y desarrollarse.