Cuando uno piensa en China piensa en grande. Adjetivos como gigante,  enorme o inabarcable suelen acompañar siempre cualquier descripción periférica que se precie del país asiático. Los kilómetros de muralla china son casi infinitos, su demografía se eleva a cifras exponenciales y sus grandes ciudades son inabarcables. Pero dejando a un lado los tópicos, si hay algo en lo que China viene destacando en los últimos años es en el comercio electrónico.  Aquí sus cifras también resultan mareantes.

El país cuenta con más de 650 millones de usuarios de Internet  y casi 400 millones de compradores online que gastan más de 560.000 millones de euros a través de este canal, según cifras oficiales del gobierno chino, que espera un crecimiento anual  de este mercado cercano al 20% Así descontextualizadas estos números pueden no decirnos mucho, pero si lo comparamos con el segundo y tercer mercado más importante del mundo, la cosa empieza a marear. Estados Unidos, el segundo en este ranking factura 317.000 millones mientras que Reino Unido mueve 90.000 millones en el comercio online anualmente.

El comercio electrónico en China es ya algo más que una moda. Los consumidores allí son cada vez más online, hasta el punto de que más del 80% de los usuarios de internet han hecho uso del ecommerce al menos una vez al año y su tasa de frecuencia supera hasta en cuatro veces a los consumidores digitales de occidente.  La clase media asiática y sus dispositivos móviles se han hecho con un mercado en el que la experiencia de compra es cada vez mejor y las opciones infinitas. Gigantes como Alibaba o Tencent, el propietario del “whassap chino Wechat, marcan el paso de un negocio que por el momento no conoce techo.

El cambio del marco regulatorio aprobado por el Gobierno chino en 2013 y la apertura de zonas de libre comercio  en Shanghái, Cantón, Tianjin y Fujian, ha propiciado una mayor facilidad de acceso al mercado de comercio digital en el país, ya que las empresas de ecommerce extranjeras no tienen ahora que establecerse en China para poder operar en este canal, según informa el ICEX en su informe “El mercado de la venta online de bienes de consumo en China”. Así las cosas, ¿qué empresa no quiere aprovechar esta oportunidad?

Grupo DIA, que cuenta con más de 380 tiendas físicas en el país desde 2003 y una facturación de 240 millones de euros, viene desde los últimos años desarrollando diferentes proyectos que buscan avanzar en el sector comercio online. A su red de establecimientos localizados en Shangai hay que sumar el inicio de sus actividades de comercio electrónico a finales del año pasado. A través web comercial www.diatiantian.com, DIA sirve ya a todo el anillo interno de la ciudad,  con una densidad poblacional de más de 40.000 personas por kilómetro cuadrado. Además, la compañía ofrece la posibilidad de realizar el pago a través de la plataforma de pago Alipay o la aplicación de comunicación instantánea más utilizada en China, Wechat, donde se ha creado una aplicación desde la que también se puede realizar la compra directamente sin necesidad de entrar a la web.

Además del desarrollo de su propio canal digital, DIA en China también fue una de las primeras empresas extranjeras en firmar un acuerdo con Alibaba para vender sus productos de importación y de mayor valor añadido en la plataforma T-Mall, una macrotienda en la que el consumidor compra directamente a las empresas que ahí se encuentran. Una estrategia que Grupo DIA ha ampliado recientemente con la firma de un acuerdo con la empresa china de servicios online Netease para potenciar el comercio online de la compañía a través de la aplicación Kaola.com, una de las mayores plataformas de venta por internet en el país.

Un último ejemplo representativo de lo que supone el comercio online en China: el 11 de noviembre del año pasado, coincidiendo con el día de los solteros en China,  el grupo Alibaba consiguió facturar en todos sus portales  13.026 millones de euros. En un solo día. ¿Quién no quiere aprovechar esta oportunidad?