El equilibrio casi imposible de los márgenes en la Distribución

El sector de la distribución es probablemente uno de los más competitivos 1) por el gran número de empresas altamente cualificadas, 2) por la competencia de actores que venden exclusivamente en el universo online y además, en el mundo de la distribución de alimentación, 3) por los bajos márgenes de venta con los que se está trabajando.

Un informe de la agencia Moody’s ponía de relieve el impacto en la bajada de precios desatada por una empresa de distribución de alimentación provocaba en cascada una bajada de precios en el resto de empresas distribuidoras con el consecuente reflejo en las cuentas de resultados. Si bien es cierto que para el cliente una bajada de precios es más que agradecida, y todos los distribuidores siempre trabajan para ello, también es verdad que una competencia no sostenible, llevaría a algunos competidores a retirarse del mercado; habría menos competencia y no nos engañemos, los operadores dominantes acabarían por subir los precios.

Esta situación ha llevado incluso a algunos de los distribuidores de alimentación a plantearse públicamente precisamente eso, si este modelo es sostenible a medio o largo plazo. Y hasta ha ido más lejos, dando a entender que algunos competidores vendían a pérdida. Sin que sea objeto de esta reflexión este punto, lo que sí hay que plantearse son las consecuencias y el porqué de que un reajuste en los precios provoque esto en el sector de distribución de la alimentación y no en otros. La respuesta es sencilla; los márgenes.

Estos días han presentado resultados grandes grupos industriales dejando palpable que los márgenes con los que trabajan no son los mismos que los de la distribución. Algunos ejemplos y no por estar aquí los únicos podrían ser: Mondeléz que con una facturación de 26.000 millones de euros ha obtenido un beneficio de 2.338 millones de euros, o Unilever con una facturación de 53.700 millones ha obtenido un beneficio de más de 6.000 millones. En el caso de Coca Cola European Partners el beneficio asciende a 688 millones de euros con una facturación que supera los 11.000 millones de euros o en el de Nestlé con más de 6.200 millones de beneficio y una facturación de 77.700 millones de euros.

Hay otra industria cuyas cuentas de resultados que no se ven expuestas a los medios o el escrutinio público y que es en realidad gran parte del tejido industrial alimentario de nuestro país. Nos referimos a tantas PYMES (el 99, 5 % de la industria alimentaria en España) que compiten con estas grandes multinacionales.

Ambas industrias impactan en los mercados de materias primas de manera distinta.

Es positivo para toda la sociedad que todos los negocios de la cadena agroalimentaria sean sostenibles a largo plazo, no se pone en duda la riqueza que esto genera, pero seamos conscientes del estrecho margen con que juega el sector de la distribución de alimentación, que por otra parte está siempre en el punto de mira por ser en teoría el culpable de todos los males. O se le acusa de no innovar, o es mala porque sube precios, o a veces es peor porque los baja. Supuestamente siempre aprieta a la gran industria, sí, a esa misma industria con unos márgenes a los que ningún distribuidor puede ni siquiera aspirar, (para más información: noticia 1 y noticia 2) porque el negocio de la distribución está basado en la rotación de productos de bajo valor unitario y en última instancia es la venta del producto y la elección del consumidor quien decidirá si su negocio va a ser sostenible.