El sistema de franquicias engorda y alimenta

Mucho ha llovido desde aquellos años 80 del siglo pasado, cuando el modelo de la franquicia llegaba a España introducido por marcas procedentes, especialmente, de Francia y Estados Unidos. En todo este tiempo hemos tenido que trabajar mucho e ir alimentando un sistema de negocio que ha pasado por diferentes etapas, hasta recoger los frutos de todo lo sembrado para poder llegar a un momento como el actual, caracterizado por una madurez sin precedentes y, sobre todo, por habernos convertido en un referente en cuanto a ser pioneros en la elaboración de estudios nacionales, internacionales e incluso en materia de litigiosidad, informes que no se hacen en ningún otro país del mundo.

Los datos avalan el protagonismo y el peso que la franquicia va teniendo paulatinamente en la economía nacional. En este sentido, nos referimos a una fórmula de comercialización empresarial que factura más de 27.500 millones de euros, opera con más de 74.000 establecimientos abiertos por todo el territorio nacional y, lo más importante, emplea a más de 278.000 personas. Son cifras que, además, llevan cuatro años consecutivos creciendo, un indicativo más que evidente de que la crisis ha quedado atrás definitivamente, y que fuimos el primer sistema de negocio que fue capaz de superarla, a base de innovación constante y de que las enseñas hayan sabido adaptarse a las nuevas demandas y necesidades de un mercado en continuo cambio.

Con un escenario tan halagüeño, no es de extrañar que cada vez haya más empresarios interesados en franquiciar sus conceptos –hoy en día el sistema está integrado por 1.348 redes, número que se incrementa año tras año desde 2005− y personas que apuestan por abrir negocios en régimen de franquicia, para convertirse también en empresarios franquiciados. Incluso, desde la AEF estamos constatando que el perfil de quienes se acercan ahora al mundo de la franquicia ha cambiado y están mucho más formados y, en su gran mayoría, conocen las ventajas y valores añadidos que les ofrece, minimizando los riesgos frente a la opción de poner un negocio en marcha por cuenta propia.

En definitiva, lo que empezó siendo, como no podía ser de otra manera, un sistema recién nacido hace 40 años en España, se ha ido alimentando por parte de todos los que lo integramos y hoy está robusto, goza de buena salud y tiene ante sí un futuro prometedor, puesto que está siendo capaz de transmitir confianza y seguridad al mercado, a los consumidores y a quienes quieren franquiciar o ser franquiciados. Sin duda, todos los esfuerzos que se han hecho, y se continúan haciendo, han merecido, y merecen, la pena.

Eduardo Abadía

Director Gerente de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF)

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