¿Por qué a partir de ahora va a ser hasta un 50% más caro comprar un batido o un zumo?

A partir del próximo 1 de mayo, todo aquél que se acerque a un supermercado en Cataluña y decida comprar un batido, un zumo, bebidas deportivas o refrescos azucarados verán incrementado su gasto hasta en un 50% en muchos de estos productos. La razón estriba en que el Gobierno Catalán ha dado luz verde a un nuevo impuesto a estas bebidas a través de un decreto ley en el que se especifica que las empresas dedicadas a la fabricación y distribución tienen la obligación de repercutir este canon al consumidor incorporando una cuantía que en algunos casos puede incrementar en el doble su precio final.

En concreto, este gravamen se aplicará a categorías de bebidas azucaradas envasadas como refrescos o sodas, bebidas de néctar de frutas y zumos de frutas, bebidas deportivas, bebidas de té y café, bebidas energéticas, leches endulzadas, bebidas alternativas de la leche, batidos y bebidas de leche con zumo de fruta, bebidas vegetales y aguas con sabores.

El impuesto se articula de la siguiente manera:

0,078 euros por litro para aquellas bebidas que tengan un contenido en azúcar entre 5 y 8 gramos por 100 mililitros y 0,12 euros por litro en bebidas que tengan un contenido superior a 8 gramos por 100 millitros.

Fuera de España, Francia y Reino Unido ya cuentan con sus respectivos impuestos sobre las bebidas azucaradas. Eso sí, Londres ha dado dos años a las empresas para adaptarse al nuevo marco, mientras que el Gobierno Catalán ha dado escaso un mes.

Impuesto para el consumidor

Este nuevo impuesto obliga a repercutir directamente esta subida en las bebidas azucaradas a los consumidores, con el fin, según la propia Administración, de disuadirles y empujarles hacia un menor consumo para prevenir problemas relacionados con la obesidad y la diabetes. Pero, ¿conducirá esto a un menor consumo? ¿Qué pasa con los consumidores responsables que apuestan por un consumo más espaciado? ¿Es sólo una medida con afán recaudatorio? ¿Son las bebidas azucaradas el problema del aumento de los índices de obesidad en la población?

Hay quien resuelve enfrentando la situación a otra pregunta. ¿Puede ser un bocata de jamón el causante de los problemas de obesidad? Pues si se desayuna, come, merienda y cena un bocata de jamón seguro que sí. Y entonces…¿por qué no se grava al pan y al jamón con un impuesto antiobesidad?  Pues básicamente porque todos estaremos de acuerdo en que el problema de fondo no está en los productos, si no en la formación, educación y una dieta equilibrada.

Cualquiera que entre en un supermercado tiene la posibilidad de elegir cómo quiere que sea su dieta y la de su familia. Si alguien decide llenar su cesta semanal exclusivamente con bolsas de un kilo de azúcar, mantequilla y chocolatinas tendrá un serio problema de salud y no precisamente por culpa de los productos que ha adquirido.

Se observa además en los diferentes estudios a los que recurren los defensores de este impuesto que los problemas de obesidad son mayores entre las familias con menor poder adquisitivo y educacional, de ahí que vayan a ser ellos los que sufran aún más una subida de impuestos.

Por tanto, demonizar los alimentos y bebidas por el hecho de tener una composición concreta no parece una buena solución a la largo plazo.  ¿Por qué no giramos el debate hacia la educación y los hábitos saludables?

Nota:

En la actualidad es sólo Cataluña quien aplica este impuesto, aunque el Gobierno central ya anunció una medida similar a nivel estatal que por el momento se encuentra en punto muerto.

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