En la gran distribución los márgenes son tan ajustados que el desperdicio se convierte en una cuestión de supervivencia. Cuanto más derroche alimentario realice un supermercado más profundo será el agujero en sus cuentas. Más gasto en compras y menos ingresos en ventas. Así de sencillo. De ahí que no extrañe que este sector, según las cifras de la propia Comisión Europea, represente tan sólo el 5% de lo que se desperdicia en Europa, muy lejos del 14% de la hostelería, el 29% de la industria junto al sector primario y el 53% de los hogares. 

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