Es sin duda la distribución el gran escaparate del negocio del Gran Consumo en todas las partes del mundo. Un escaparate al que frecuentemente tendemos a mirar y en algunos casos a culpar cuando surge algún asunto peliagudo relacionado con la alimentación y sus derivadas, olvidando que se trata únicamente del último eslabón de una cadena con infinidad de protagonistas, incluido por supuesto la propia distribución. Un ejemplo recurrente a este respecto es el asunto del desperdicio alimentario, que inevitablemente lleva a la opinión pública a mirar hacia el supermercado de debajo de casa. Es por este punto por lo que conviene aclarar algunas cifras relevantes.

En la gran distribución los márgenes son tan ajustados que el desperdicio se convierte en una cuestión de supervivencia. Cuanto más derroche alimentario realice un supermercado más profundo será el agujero en sus cuentas. Más gasto en compras y menos ingresos en ventas. Así de sencillo. De ahí que no extrañe que este sector, según las cifras de la propia Comisión Europea, represente tan sólo el 5% de lo que se desperdicia en Europa, muy lejos del 14% de la hostelería, el 29% de la industria junto al sector primario y el 53% de los hogares. Y es precisamente este último punto, el de los consumidores, el que más debería preocupar en una supuesta futura regulación relacionada con el desperdicio.

En Cataluña ya se están debatiendo a nivel político las posibilidades normativas y fiscales en favor de la prevención del derroche alimentario, que coincide con el proceso de discusión iniciado en el Parlament de una proposición de ley sobre el aprovechamiento del excedente alimentario. Todo parece encaminado a un exceso de regulación que afectará a buen seguro a los protagonistas de la cadena de valor pero olvidando y haciendo caso omiso a los números anteriormente expuestos. Corremos así el riesgo de regular pensando en los grandes titulares pero  haciendo poco eficaz su aplicación. ¿Cómo afrontamos ese 53% del desperdicio que representan los hogares de todos y cada uno de nosotros? Sin duda que con menos regulación y más concienciación, educación y soluciones creativas enfocadas al hogar.

La regulación sectorial para intentar dar solución a determinados problemas globales suele ser un recurso habitualmente empleado en gran parte de los Estados. Pero convendría antes mirar a determinados sectores y empresas que ya han ido acometiendo por iniciativa propia diferentes soluciones que afectan a sus parcelas de actuación.

¿Qué hacemos ya?

En el caso de DIA, la compañía combate el desperdicio a través de dos vías: las entregas de alimentos a los más desfavorecidos y la concienciación ciudadana. DIA mantiene desde 2009 un acuerdo con la Federación Española de Banco de Alimentos por el que realiza entregas constantes y periódicas de su excedente a los diferentes comedores sociales de toda España. A través de un sistema integrado en el propio proceso logístico, este excedente no apto para la venta pero sí para el consumo, se devuelve a los diferentes almacenes de la compañía en toda España y es allí desde donde se realizan estas entregas directamente a los bancos.  A través de este sistema, sólo durante el año pasado se entregaron en España más de 3,5 millones de kilos que fueron a parar a los comedores sociales de todo el país.

Asimismo, la vía de la concienciación resulta primordial en la lucha contra el desperdicio. DIA forma parte desde su creación en la iniciativa liderada por AECOC, “La Alimentación no tiene desperdicio”  de la que ya participan a día de hoy más de 350 empresas de fabricantes y distribuidores. El proyecto tiene tres objetivos principales: Establecer prácticas de prevención y eficiencia a lo largo de toda la cadena alimentaria, maximizar el aprovechamiento del excedente producido a lo largo de las diferentes fases de la cadena de valor (redistribución, reutilización y reciclado) y sensibilizar concienciar a la sociedad sobre este problema.

La pregunta ahora que nos queda por despejar en la ecuación es, ¿Qué hacemos nosotros como consumidores para luchar contra el desperdicio?