¿Cómo se regula la comida que tiramos directamente de la nevera a la basura?

Es sin duda la distribución el gran escaparate del negocio del Gran Consumo en todas las partes del mundo. Un escaparate al que frecuentemente tendemos a mirar y en algunos casos a culpar cuando surge algún asunto peliagudo relacionado con la alimentación y sus derivadas, olvidando que se trata únicamente del último eslabón de una cadena con infinidad de protagonistas, incluido por supuesto la propia distribución. Un ejemplo recurrente a este respecto es el asunto del desperdicio alimentario, que inevitablemente lleva a la opinión pública a mirar hacia el supermercado de debajo de casa. Es por este punto por lo que conviene aclarar algunas cifras relevantes.

En la gran distribución los márgenes son tan ajustados que el desperdicio se convierte en una cuestión de supervivencia. Cuanto más derroche alimentario realice un supermercado más profundo será el agujero en sus cuentas. Más gasto en compras y menos ingresos en ventas. Así de sencillo. De ahí que no extrañe que este sector, según las cifras de la propia Comisión Europea, represente tan sólo el 5% de lo que se desperdicia en Europa, muy lejos del 14% de la hostelería, el 29% de la industria junto al sector primario y el 53% de los hogares. Y es precisamente este último punto, el de los consumidores, el que más debería preocupar en una supuesta futura regulación relacionada con el desperdicio. Continúa leyendo ¿Cómo se regula la comida que tiramos directamente de la nevera a la basura?

¿Quién se preocupa realmente del consumidor?

Es frecuente leer acerca de la utilización que la distribución hace del neuromarketing (aplicación de las técnicas de la neurociencia al marketing cuyo objetivo es conocer y comprender los niveles de atención que muestran las personas a diferentes estímulos) y como ello se hace con la intención de controlar la intención de compra del consumidor, hasta el punto de afirmarse en más de una ocasión que el consumidor no sigue el paradigma de un supuesto comportamiento racional.

No vamos a negar aquí que el estudio del comportamiento del consumidor y la búsqueda de la satisfacción de sus demandas es un elemento fijo y clave en este negocio. Por este motivo, y cada vez más, buscamos el contacto continuo, le hacemos preguntas (nueve millones de encuestas en 2016)  y perseveramos en el estudio de nuevas fórmulas de acercamiento a él. Tampoco vamos a negar, que con ello queremos vender más, vender es la base de cualquier negocio, no sólo del  nuestro.  Para vender más y para estar más cerca del cliente, se desarrolla el surtido, se busca ofrecer la mejor relación calidad precio, se mejoran las tiendas etc.. Un sinfín de iniciativas, unas más acertadas y otras seguramente menos. El cliente nos dirá, porque hay algo cierto, si el consumidor dice no, nosotros no vendemos. Continúa leyendo ¿Quién se preocupa realmente del consumidor?