Desmontando mitos sobre la Gran Distribución y el Consumo

En un mundo complejo donde intervienen tantos factores, económicos, tecnológicos y humanos es  frecuente escuchar referencias a la parte fuerte o la parte débil de una negociación, de una cadena, o de un sistema de producción. Sin embargo, reducir la complejidad de los procesos a un adjetivo no hace que las cosas sean más sencillas, ni ayuda a la mejora de la eficiencia de  éstas cadenas o procesos.

Es frecuente también escuchar hablar acerca de las relaciones justas o injustas entre las partes. Si partimos de un concepto de justicia, en el cual ésta se define como principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde, la cuestión es todavía más enrevesada porque partes hay muchas, verdades también y quién sabe lo que le corresponde a  cada cual  cuando en veintiún siglos de historia el ser humano no ha llegado a ningún acuerdo sobre este punto y muchos otros.

En  el sector agroalimentario  entran en juego varias partes: proveedores (industria agroalimentaria, logística, tecnología, servicios etc.) consumidores, sector primario, reguladores, competidores, accionistas, empleados…

Delimitar, de manera general, quien es la parte fuerte o débil no debiera ser sencillo, sin embargo  hay un axioma que prevalece de manera relevante y permanente, el eslabón más débil es el sector primario. Un sector primario que por estar bajo este axioma recibe aún hoy fuertes ayudas directas  e indirectas que no reciben otras partes de la cadena. Continúa leyendo Desmontando mitos sobre la Gran Distribución y el Consumo

Tras la pista del cliente agnóstico. Tendencias de consumo (I)

el cliente agnóstico

Somos fieles… o por lo menos, eso contamos. Fieles a nuestro programa de televisión favorito, fieles a nuestro equipo de fútbol, fieles a nuestra marca de ropa preferida, fieles a nuestro smartphone y  fieles a nuestra familia. Pero, ¿somos realmente fieles al supermercado? Sí y no. Porque un nuevo perfil de consumidor comienza cada vez a ganar más peso y cambiar esa tendencia que comenzaba a ser demasiado cómoda para algunas de las compañías dedicadas al Gran Consumo.

Los expertos en tendencias de consumo llaman a este nuevo cliente el “comprador agnóstico”. Esa persona que se acerca a comprar muy poco preocupado por las etiquetas y más interesando en la búsqueda de valor, precio y la innovación que pueda aglutinar el producto en cuestión. Jamás se casa con nadie y es capaz de cambiar sus principios consumistas por otros nuevos en cuestión de minutos. La era de la hiperconexión ha generado un tipo de consumidor inquieto, super-informado y con unas posibilidades infinitas de sondear el mercado sin necesidad de moverse del sillón de su casa. La compra es ahora más bien un escrutinio, un proceso por el que se investiga, compara, valora y elige. Todo esto, por supuesto, en el menor tiempo posible. El tiempo es un bien demasiado preciado. Continúa leyendo Tras la pista del cliente agnóstico. Tendencias de consumo (I)